Proyecto Tiro Libre

viernes, enero 30, 2009

...y te conocí

Crei que lo habia conocido todo hasta que te conoci a ti
y habia creido que nada me podia impresionar, pero lo hiciste tú.

Encontre lo mas fuerte, tierno, sincero y hermoso que jamas habia sentido,
me tomaste en tus manos por completo, me llenaste de ti, de tus ilusiones,
de tus sueños y esperanzas, y comparti las mias, te lo di todo.

Crei que lo habia conocido todo, hasta que te conoci a ti,
y de un momento a otro se fue la fuerza y vitalidad en ti, 
para pasar a triztes sombras en la claridad del dia, que luego se hizo noche y nos oscureció.

Y te extraño, te extraño como nunca crei extrañar a nadie, y te pienso y te lloro,
y tú no enteras de nada, no me vez a tu lado, solo callas y te alejas,
todos los versos que te escribi, te los haz llevado, junto a mi felicidad, junto a mi esperanza.
¿Por que no te llevas tambien mi amor? arrancalo y extinguelo, como bien tu sabes...
...como bien tu sabes.

jueves, enero 29, 2009

DOS EN EL CREPÚSCULO


Fluye entre tú y yo en el mirador
un claror submarino que deforma
perfiles de colinas y tu rostro.
Está en un fondo huidizo, cada gesto
tuyo es ajeno a ti; entra sin huella
y se esfuma, en el medio que cubre
cada estela, cerrándose a tu paso:
tú aquí conmigo, en este aire bajado
para sellar el sopor de las rocas.

Yo, caído
en el poder que pesa en torno, cedo
al sortilegio de no reconocer
de mí ya nada fuera de mí: si alzo
el brazo apenas, se me vuelve ajeno
mi acto, se parte en un cristal, ignota
y oscurecida su memoria, y ya
el gesto no me pertenece; si hablo,
yo escucho atónito aquella voz
descender a su gama más remota
o muerta en el aire que no la sostiene.

Así, en el punto que resiste a la última
consunción de la luz,
dura el desmayo; y luego un soplo eleva
los valles en frenético temblor
y arranca de las frondas un rumor
muy leve que se extiende
entre rápidos humos y las luces primeras
dibujan ya los muelles.
...las palabras
entre nosotros caen suaves. Te miro
en un blando reflejo. Yo no sé
si te conozco; sé que nunca estuve
de ti tan separado como en este tardío
retorno. Unos instantes han quemado
todo de nosotros: salvo dos rostros,
dos máscaras donde se graba una sonrisa
desganada.

Eugenio Montale
Versión de Jesús López Pacheco

Tu sombra

Aqui en mi mesa, con las cartas puestas,
miras distraido lo que llevas a cuestas,
y talves ni miras a la que tienes frente,
que sin querer se aleja y llora sutilmente.

Que llora rabia de impotencia y de amor,
llora la ganas de abrazarte y de senitr tu calor,
el calor verdadero tan distante como se añora el verano en invierno.

Y aun sin saber que fue, miro en el horizonte tu figura 
y tu sombra se aleja de mi, quedandome a extrañarla.

viernes, diciembre 21, 2007

Lo pasado, pastado

Donde vivo, hay un jardín,
palomas y un árbol.

Recuerdo más cosas.
Habían peces, perros,
gente.
Conocía a casi todos.

Nada se ha perdido,
sólo que ya no está
en su sitio.
La manía de las cosas inquietas.

Recuerda esos tiempos, lugares y personas.
Detrás de tí y de mí, el tiempo avanza muy rápido

jueves, noviembre 16, 2006

evito llorar......

Echada en tus brazos y hecha trizas evito llorar.
Mis vacios y miedos no te quieren mojar,
prefiero seguir muriendo en silencio que me veas en llanto estallar.
Es mi maildito orgullo o solo mi vanidad.

No te exijo

No, conmigo no hay exigencias.
Cuadno al llamarme este el deber antes que el deseo... detente.
Detente y piensalo, no dos veces, sino tres,
mirate, y entonces decide si me miras o volteas la cara.

No, conmigo no hay exigencias,
porque el amor no se impone,
porque el cariño nace como el alba en verano,
y cuadno estos sean atardecer entonces mejor detente...
mejor detente...

... y si quieres me voy sin hacer ruido para no distraerte.

domingo, octubre 22, 2006

Xenia II (Descubriendo a Montale, sobrio romanticismo, ironia y musicalidad)

Habiamnos estudiado para el más allá
un silbido, una señal de reconocimiento.
Intento hacerlo con al esperanza
de que todos estemos muertos sin saberlo.
He bajado de tu brazo por lo menos un millón de escaleras,
y ahora que no estás siento vacios todos los escalones.
Así y todo ha sido breve nuestro largo vaije,
El mío dura todavía, más ya no necesito los trasbordos,
los asientos reservados, las trampas,
las humillaciones de quien cree
que lo que vemos es la realidad.
He bajado millones de escaleras dándote el brazo
y no porque cuatro ojos puedan ver más que dos.
Las bajé contigo porque sabía que de las nuestras,
las únicas pupilas verdaderas, aunque muy ofuscadas,
eran las tuyas.

Eugenio Montale
Premio Nobel 1975